¿Qué es el Palacio Imperial? Historia y naturaleza en el corazón de Tokio
El Palacio Imperial, situado en el centro de Tokio, es al mismo tiempo la residencia del emperador y uno de los grandes lugares de interés de la ciudad, donde historia japonesa y naturaleza conviven en armonía.
Durante el período Edo, aquí se encontraba el castillo de Edo, residencia del shogunato Tokugawa, y tras la Restauración Meiji, en 1869 (Meiji 2), pasó a convertirse en residencia imperial.
Hoy en día, zonas como los Jardines del Este del Palacio Imperial y los Jardines Exteriores del Palacio Imperial están abiertas gratuitamente al público, y permiten disfrutar de un paseo tranquilo lejos del bullicio de la ciudad.

Cómo llegar al Palacio Imperial e información básica
El acceso al Palacio Imperial en transporte público es muy cómodo: desde la estación de Tokio, salida Marunouchi Norte, se tarda unos 15 minutos a pie hasta la puerta Ōte-mon, y desde la estación de metro Ōtemachi, salida C13a, unos 5 minutos a pie.
La zona más recomendable para visitar es el Jardín del Este del Palacio Imperial, un jardín acondicionado en el antiguo recinto principal del castillo de Edo, donde se puede disfrutar de flores y vegetación en cada estación.
La entrada a los Jardines del Este es gratuita y el horario varía según la temporada (de 9:00 a 16:30 entre marzo y mediados de abril, y entre septiembre y octubre; de 9:00 a 17:00 entre mediados de abril y agosto; y de 9:00 a 16:00 entre noviembre y febrero).
Los días de cierre son todos los lunes y viernes, además del periodo de fin de año y Año Nuevo, del 28 de diciembre al 3 de enero.
Sin embargo, si el lunes o el viernes coincide con festivo, el recinto abre, y si abre un lunes festivo, el cierre pasa al martes siguiente.

Qué ver en el Palacio Imperial
Jardines del Este del Palacio Imperial
Los Jardines del Este del Palacio Imperial son un extenso jardín de unas 21 hectáreas que abarca parte de los antiguos recintos Honmaru, Ninomaru y Sannomaru del castillo de Edo.
Están abiertos al público desde 1968 y permiten disfrutar tanto de restos históricos como la base de la torre del castillo o el edificio Hyakunin Bansho, como de un paisaje armonioso con flores y vegetación de temporada.
El estanque y la arboleda del Jardín Ninomaru son especialmente populares: en primavera, entre finales de marzo y principios de abril, florecen los cerezos, y en otoño, entre finales de noviembre y principios de diciembre, el follaje se tiñe de color.
Se puede entrar por tres puertas: Ōte-mon, Hirakawa-mon y Kitahanebashi-mon, recibiendo un pase de entrada al acceder.
Nijūbashi
Nijūbashi, situada frente a la puerta principal del Palacio Imperial, es uno de los puntos fotográficos más representativos del lugar.
En realidad, es habitual llamar Nijūbashi al conjunto formado por el puente de piedra Seimon Ishibashi, en primer plano, y el puente de hierro Seimon Tekkyō, al fondo, cuya imagen reflejada en el foso es especialmente famosa.
Al atardecer ofrece una atmósfera muy especial, y es un lugar muy popular entre turistas extranjeros y aficionados a la fotografía.
Puerta Kikyō-mon
Kikyō-mon es una de las puertas del Palacio Imperial y también el punto de encuentro para las visitas guiadas generales al recinto imperial.
Su atmósfera solemne la convierte en un lugar muy interesante para quienes disfrutan de la historia.
Jardines Exteriores del Palacio Imperial
Los Jardines Exteriores del Palacio Imperial son un espacio abierto rodeado de amplias praderas y unos 2.000 pinos negros, perfecto para pasear o relajarse.
Como no tienen días de cierre y permanecen siempre abiertos, se pueden visitar en cualquier momento con total facilidad.
Desde la plaza frente al Palacio Imperial se disfruta de una vista muy singular con los edificios de oficinas de Marunouchi al fondo, ideal para hacer fotos del paisaje urbano de Tokio.
Circuito de running alrededor del Palacio Imperial
El circuito de unos 5 km que rodea el Palacio Imperial es uno de los lugares más populares de Tokio para correr.
Al no tener semáforos y ser un recorrido llano y regular, resulta muy cómodo para correr, y suele llenarse de corredores a primera hora de la mañana y al atardecer.
En los alrededores también hay varias estaciones para corredores, con vestuarios y duchas, por lo que incluso es posible disfrutar de un trote durante la visita turística.

Historia y cultura del Palacio Imperial
La historia del Palacio Imperial se remonta a 1457, cuando Ōta Dōkan construyó el castillo de Edo.
Durante el período Edo prosperó durante unos 260 años como residencia del shogunato Tokugawa y centro político de Japón.
Tras la Restauración Meiji, pasó a ser la residencia del emperador y hoy cumple un importante papel como símbolo histórico y cultural del país.
Cada 2 de enero, durante el saludo imperial de Año Nuevo, el emperador aparece en el balcón del palacio y acuden numerosos ciudadanos.
Además, en primavera y otoño, la avenida Inui-dōri del Palacio Imperial se abre al público por tiempo limitado, permitiendo disfrutar de los cerezos y del momiji.
Información útil para viajeros
- Días de cierre de los Jardines del Este del Palacio Imperial:Todos los lunes y viernes (si coinciden con festivo, permanecen abiertos; si el lunes festivo abre, el cierre pasa al martes siguiente), y del 28 de diciembre al 3 de enero
- Precio de entrada:Gratis
- Acceso:A unos 5 minutos a pie desde la estación de metro Ōtemachi, y a unos 15 minutos a pie desde la salida Marunouchi Norte de la estación JR Tokio
- Mejor época para visitar:La floración de los cerezos en primavera, entre finales de marzo y principios de abril, y el follaje de otoño, entre finales de noviembre y principios de diciembre, son especialmente recomendables.
- Visita general al Palacio Imperial:También hay visitas guiadas con reserva previa para conocer parte del interior del recinto imperial (se pueden solicitar en la web oficial de la Agencia de la Casa Imperial).

Resumen
El Palacio Imperial es un lugar especial donde naturaleza e historia se encuentran en pleno centro de Tokio.
Paseando entre los restos del antiguo castillo de Edo, puedes aprender sobre la historia de Japón y disfrutar al mismo tiempo de flores y vegetación en cada estación.
Como la entrada es gratuita y el acceso es muy bueno, merece mucho la pena incluirlo en cualquier viaje a Tokio.