¿Qué es el hatsumōde? La primera visita al santuario o templo del año
El hatsumōde (la primera visita del año) es una tradición japonesa por la cual, al comenzar el año nuevo, se acude por primera vez a un santuario sintoísta o a un templo budista para rezar por la salud y la buena fortuna durante los próximos doce meses.
Es uno de los rituales más representativos del Año Nuevo en Japón, y mucha gente lo realiza desde la noche del 31 de diciembre hasta el 1 de enero, o durante los tres primeros días del año (sanganichi, del 1 al 3 de enero).
Lo importante no es entrar como si fuera solo un lugar turístico, sino acercarse con la conciencia de estar entrando en un espacio de oración y rezar con calma.
Para los viajeros internacionales, es además una experiencia muy valiosa para entrar en contacto directo con la cultura japonesa de Año Nuevo dentro del recinto del santuario o templo.
Por otra parte, como es una época de mucha afluencia, conviene tener consideración con quienes te rodean también en la forma de hacer fotos o de moverse.

¿Hasta cuándo se hace el hatsumōde? Mejor época para visitar
Lo más habitual es realizar el hatsumōde entre el 1 de enero y el 3 de enero (los llamados sanganichi).
Si no puedes ir durante esos tres días, lo tradicional es acudir aún dentro del periodo conocido como matsu-no-uchi, mientras siguen colocadas las decoraciones de Año Nuevo como el kadomatsu.
El matsu-no-uchi varía según la región: en Kantō suele extenderse hasta el 7 de enero, mientras que en Kansai llega hasta el 15 de enero en muchos casos.
Los tres primeros días son el momento de mayor afluencia, pero a partir del 4 de enero se nota una clara reducción de visitantes y la visita resulta más tranquila.
Hatsumōde: diferencias entre santuarios sintoístas y templos budistas
Para hacer el hatsumōde puedes elegir tanto un santuario sintoísta (jinja) como un templo budista (tera).
En los santuarios, lo habitual es entrar por el torii (puerta sagrada), y, si hay un temizuya o chōzuya (fuente de purificación), purificarse las manos y la boca antes de dirigirse al haiden (sala de oración).
Para rezar, se introduce la ofrenda de saisen (monedas) en silencio, se hace sonar la campana si la hay y, en los santuarios, se realiza el "nihai-nihakushu-ippai" (dos reverencias, dos palmadas y una reverencia final).
También se le suele llamar "nirei-nihakushu-ichirei", que designa exactamente el mismo gesto.
En los templos budistas, si hay temizuya, también te purificas igual antes de avanzar, pero al rezar no se dan palmadas.
En los templos donde hay incienso, no se sopla la llama con la boca, sino que se apaga con la mano antes de colocar la varilla en el incensario, y se juntan las manos en silencio.
Etiqueta y proceso del hatsumōde
Etiqueta básica y pasos en un santuario sintoísta
Antes de cruzar el torii se hace una ligera reverencia y, una vez dentro, se camina por un lateral del sandō (camino de aproximación), ya que el centro se considera el paso reservado a los kami (deidades).
Frente al haiden conviene no precipitarse, sino seguir con calma el ritmo de las personas que tienes delante.
En los lugares donde se sigue la práctica del temizuya, el orden básico es: tomar el hishaku (cucharón) con la mano derecha, purificar la mano izquierda; cambiar el hishaku a la izquierda y purificar la derecha; volver a cambiarlo a la derecha, recibir agua en la mano izquierda para enjuagarte la boca y, finalmente, purificar de nuevo la mano izquierda.
Como norma, no se pone la boca directamente sobre el hishaku.
Sin embargo, por motivos de higiene, en algunos lugares la forma de usar el hishaku ha cambiado, así que sigue las indicaciones y carteles del lugar.
Etiqueta básica y pasos en un templo budista
En los templos, a diferencia de los santuarios, no se dan palmadas: lo básico es juntar las manos en gasshō (saludo en oración) frente al pecho, en silencio.
Frente al hondō (salón principal) se hace una reverencia, se introduce la ofrenda de saisen, se hace sonar el wani-guchi (campana plana) si lo hay, se juntan las manos en oración y, finalmente, se hace una nueva reverencia antes de retirarse.
En algunos templos hay que descalzarse para entrar al hondō, así que conviene fijarse en los carteles de la entrada.
No pasa nada si no estás seguro o segura del método de oración.
Si observas a las personas a tu alrededor y los carteles informativos, te resultará más fácil rezar con tranquilidad.

Cómo disfrutar omikuji, omamori, ema y goshuin
Durante el hatsumōde mucha gente saca un omikuji (papelito de adivinación), recibe un omamori (amuleto protector) o escribe sus deseos en un ema (tablilla votiva de madera).
El omikuji es un papelito que predice la fortuna, el omamori es un amuleto adaptado al deseo o protección que se busca, y el ema es una tablilla de madera donde se escriben deseos para colgarla en el lugar designado.
Como referencia de hatsuhoryō (precio orientativo), los omamori y los ema suelen costar entre 500 y 1.000 yenes, mientras que los goshuin (sellos rojos de visita) están alrededor de 300 a 500 yenes.
Si quieres recibir un goshuin, lo correcto es completar primero el rezo y después dirigirte al juyojo (oficina de talismanes) o al jimusho (oficina del templo).
El goshuin se considera una constancia de la visita y la oración, no un simple sello turístico, y la etiqueta indica que se reciba en un goshuinchō (cuaderno específico).
En la temporada de hatsumōde las oficinas de juyojo se llenan mucho, así que conviene hacer cola con tiempo.

Fotografía y etiqueta en momentos de mucha gente
En santuarios y templos suele haber muchos lugares donde puedes hacer fotos, pero zonas sagradas como el interior del haiden o del hondō están a menudo prohibidas para fotografiar.
Antes de hacer fotos comprueba los carteles y, en las zonas con prohibición, evita usar la cámara o grabar vídeo.
En los caminos de aproximación y en los recintos abarrotados, los palos para selfis y los trípodes pueden molestar a otras personas.
Evita pararte en mitad del paso bloqueando la circulación, comer mientras caminas o hablar en voz alta, y prioriza el flujo del resto de visitantes.
Algunos santuarios limitan la entrada con mascotas, así que comprueba antes la información del lugar al que vas.
Cómo evitar las aglomeraciones del hatsumōde y mejor franja horaria
En los santuarios y templos famosos, las horas más concurridas son desde las 23:00 del 31 de diciembre hasta primera hora de la tarde del 1 de enero.
Si quieres rezar con más tranquilidad, las mejores franjas son la madrugada del 1 de enero (entre las 6:00 y las 8:00 aproximadamente) o a partir del 4 de enero, una vez pasados los sanganichi.
En los grandes santuarios a veces se restringe la entrada y puedes esperar entre 1 y 2 horas hasta llegar al rezo.
En cambio, los santuarios pequeños del barrio (ujigami) suelen permitir rezar con relativa fluidez incluso durante los sanganichi.
Las visitas en invierno se hacen con temperaturas muy bajas y a veces con esperas largas al aire libre, así que prepárate bien con ropa de abrigo antes de salir.
Lo que conviene comprobar antes del hatsumōde para viajeros internacionales
Como el hatsumōde se realiza en Año Nuevo, no solo los santuarios y templos, sino también las tiendas y el transporte cercanos pueden tener horarios distintos a los habituales.
Cuando organices comidas y desplazamientos, te resultará más cómodo revisar antes la información del destino y de los servicios cercanos.
Conviene revisar especialmente: horarios de visita, si se permite o no fotografiar, restricciones de acceso, disponibilidad de goshuin y omikuji y si hay información en varios idiomas.
En los santuarios grandes a menudo encontrarás carteles e incluso amuletos disponibles en inglés, chino o coreano.
Si tienes dudas, no decidas por tu cuenta: sigue los carteles del lugar o las indicaciones del personal y podrás rezar con más tranquilidad.

Resumen | Consejos para no perderte en tu primer hatsumōde
Más que memorizar una etiqueta perfecta, en el hatsumōde lo importante es comportarte en silencio, con conciencia de que estás en un espacio de oración.
Recuerda que el método de oración cambia ligeramente entre santuarios y templos, que las normas de fotografía y de acceso las marca el cartel de cada sitio y que, ante la duda, conviene fijarse en quienes te rodean o en el personal: con eso, cualquier viajero internacional puede participar sin problemas.
Disfruta del ambiente solemne del Año Nuevo japonés y vive el hatsumōde con calma.


