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Chōchin: linternas tradicionales japonesas | Tipos e historia

Chōchin: linternas tradicionales japonesas | Tipos e historia

Descubre las chōchin, las linternas tradicionales de Japón: papel cultural, tipos comunes, dónde verlas y consejos para fotografiarlas en festivales y templos.

Resumen rápido

El encanto en una frase

El chōchin es una lámpara tradicional japonesa plegable hecha con tiras de bambú y papel washi. Un símbolo que aporta la atmósfera tan particular de Japón en templos, santuarios, festivales y entradas de comercios.

Tipos representativos

Existen tipos como aka-chōchin (farol rojo), nairie-chōchin (con nombre impreso), tsura-chōchin (faroles alineados) y bon-chōchin (farol de Obon), usados según el lugar y la ocasión.

Puntos destacados

Los chōchin blancos que cuelgan en los caminos de acceso y portales de templos y santuarios, los tsura-chōchin que adornan las carrozas y puestos de los festivales, y la luz suave que se filtra a través del washi al atardecer.

Cuándo verlos en festivales

El verano es la época más propicia para acercarse a la cultura del chōchin: Gion Matsuri en Kioto (julio), Nebuta Matsuri de Aomori (del 2 al 7 de agosto) y los bon-odori en distintas zonas (julio y agosto).

Lugares de producción y precio orientativo

El chōchin de Gifu usa washi de Mino y finas tiras de bambú; los modelos pequeños de sobremesa rondan los 3 000 a 10 000 yenes. El Yame-chōchin de Fukuoka tiene estructura espiral y motivos decorativos.

Qué se puede experimentar

En los talleres de Yame es posible visitar la elaboración del chōchin y participar en la experiencia de pintura (es necesaria reserva previa). Permite acercarse a la artesanía propia de la zona.

Precauciones al contemplarlo

Como es delicado, contémplalo cambiando de ángulo sin tocarlo, y no bloquees los pasillos ni las entradas. Sigue las normas de fotografía indicadas en el lugar y evita el flash en interiores.

Para la información más reciente, consulte los comunicados oficiales o verifíquelo en el lugar.

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¿Qué es el chōchin? La iluminación tradicional que se ve en Japón

El chōchin (farol japonés) es una lámpara tradicional formada por una estructura de finas tiras de bambú (takehigo) cubierta con papel washi u otros materiales, que se ilumina por dentro.

Una de sus principales características es que es ligero y plegable: se dice que el origen del chōchin plegable actual surgió a finales del periodo Muromachi, en torno a la era Tenbun (entre 1532 y 1555 aproximadamente).

Hoy se utiliza no solo como iluminación, sino también como señalización, decoración y elemento que transmite el ambiente de un lugar.

Al pasear por Japón, verás chōchin en muchos sitios: en los recintos de templos y santuarios, en los escenarios de los matsuri (festivales), en las calles comerciales y en las entradas de bares y restaurantes.

Por eso, conviene entenderlo no tanto como un atractivo turístico puntual, sino como un elemento muy presente en la vida cotidiana que da color a los pueblos y festividades de Japón.

Las cuatro funciones del chōchin

El chōchin cumple, sobre todo, las siguientes funciones:

  • Iluminar los alrededores
  • Servir de señal en entradas y puntos de referencia
  • Transmitir el ambiente de una celebración o local
  • Indicar nombres, emblemas familiares (kamon) o nombres de establecimientos

Más allá de su belleza visual, también se utiliza como una "señal" que indica de qué tipo de lugar se trata.

Un repaso rápido a la historia del chōchin

Como antecedente, se considera que se remonta al "kago-chōchin" (farol de cesta) del periodo Muromachi.

Al entrar en el periodo Edo, el chōchin se extendió entre el pueblo común y empezó a usarse como iluminación, letrero y utensilio para festivales.

Hoy día se mantienen tradiciones regionales como el "Gifu-chōchin" en la prefectura de Gifu o el "Yame-chōchin" en la prefectura de Fukuoka, ambos designados como artesanías tradicionales por el Ministro de Economía, Comercio e Industria.

¿Dónde se puede ver el chōchin? Lugares habituales durante el viaje

El chōchin no está solo en zonas turísticas: también forma parte del paisaje cotidiano.

Saber dónde se suele encontrar hace que pasear por la ciudad sea un poco más interesante.

Chōchin en templos, santuarios y matsuri

En los santuarios sintoístas (jinja) y templos budistas (otera) se utilizan chōchin cerca de los caminos de acceso (sandō), de las puertas (mon) o frente al hondō (sala principal) o el haiden (sala de oración).

En los matsuri sirven de decoración del recinto y adornan las carrozas (dashi) o los puestos (yatai).

Estos chōchin son muy impactantes porque, además, transmiten una sensación de sacralidad o de ambiente festivo.

Especialmente desde el atardecer hasta la noche, con la luz encendida, se crea una atmósfera suave muy distinta a la de la luz diurna.

Si viajas a Japón con el objetivo de disfrutar de los chōchin, lo más recomendable es viajar entre julio y agosto, ya que coinciden las grandes fiestas de verano como el Gion Matsuri de Kioto (Kyoto) en julio, el Nebuta Matsuri de Aomori (del 2 al 7 de agosto) y los bon odori que se celebran por todo el país entre julio y agosto, momentos en los que se llenan calles enteras de chōchin.

Chōchin en tiendas y calles comerciales

Los chōchin que cuelgan en la entrada de los locales de comida sirven para indicar dónde está el establecimiento de forma muy visual.

En las shōtengai (calles comerciales) y zonas turísticas también se encadenan varios chōchin para crear ambiente en toda la calle.

Cuando llevan el nombre del local o un logotipo, funcionan además como una especie de letrero que muestra la personalidad del establecimiento.

Para los viajeros, no solo son muy fotogénicos, sino también un punto perfecto para percibir el paisaje urbano típico de Japón.

Conocer los tipos de chōchin cambia la forma de verlos

Aunque hablemos de "chōchin", la apariencia y el uso no son únicos.

Conocer a grandes rasgos los tipos hace que sea más fácil distinguirlos cuando los veas.

Aka-chōchin (chōchin rojo)

Los chōchin de color rojo se ven especialmente en la entrada de izakaya y taishokudō (restaurantes populares).

La propia palabra "aka-chōchin" se ha convertido en una expresión en japonés para referirse a bares populares y económicos en los que es fácil entrar de manera informal.

Transmiten una impresión cálida y cercana, y evocan ambientes gastronómicos animados.

Si durante el viaje quieres buscar un local con un ambiente "local", el aka-chōchin puede ser una buena referencia.

Eso sí, no todos los aka-chōchin indican el mismo tipo de establecimiento, así que conviene comprobar también la carta y los precios mostrados en la puerta.

Chōchin con inscripciones (na-ire chōchin)

También son habituales los chōchin con el nombre del santuario o templo, el nombre del local, el nombre del evento o el nombre del donante.

Al incluir caracteres, no solo decoran, sino que también informan o señalizan.

Mucha gente disfruta del propio diseño de la caligrafía con kanji o de los trazos a pincel, un elemento característico que aporta una fuerte presencia cultural japonesa.

Chōchin como decoración (tsurane-chōchin)

En eventos y festivales, decenas o incluso cientos de chōchin se cuelgan en hilera formando los llamados "tsurane-chōchin", que decoran todo el espacio.

En este caso, la función no es tanto iluminar como crear ambiente y paisaje.

Bon-chōchin (chōchin de Obon)

Durante la fiesta de Obon (en julio o a mediados de agosto, según la región), se colocan chōchin en la entrada de las casas o cerca del altar budista (butsudan) como señal para recibir a los antepasados.

El Gifu-chōchin y el Yame-chōchin son centros productivos representativos de este tipo de chōchin, conocidos en todo Japón.

Sensibilidad cultural japonesa que conviene conocer al observar chōchin

El chōchin no es simplemente un aparato de iluminación.

A menudo se ve como un objeto que transmite el ambiente del lugar, el espíritu de bienvenida o el carácter especial de una celebración.

Es señal y, a la vez, "rostro" del lugar

Cuando hay un chōchin en la entrada, es más fácil percibir qué tipo de lugar es.

Por ejemplo, el chōchin blanco de un santuario o templo silencioso y el aka-chōchin de un izakaya animado transmiten sensaciones muy diferentes, aun siendo el mismo objeto.

Si lo entiendes como el "rostro" del lugar, el paisaje japonés cobra mucha más profundidad.

La impresión cambia entre el día y la noche

Los chōchin llaman la atención como decoración incluso de día, sin la luz encendida.

En cambio, cuando se enciende la luz a partir del atardecer, se crea una atmósfera suave y serena al pasar la luz a través del washi.

Como un mismo lugar cambia mucho de impresión según la hora, es muy recomendable comparar los chōchin de día y de noche.

Al pasear por la ciudad, si pasas primero por una zona durante el día y vuelves a recorrerla después del atardecer, notarás las diferencias con mucha claridad.

Modales y consejos al fotografiar o acercarse a los chōchin

El chōchin es un objeto muy fotogénico, pero al observarlo conviene tener en cuenta algunos detalles.

En templos, santuarios y locales en horario de apertura, el respeto al entorno es especialmente importante.

Mirar sin tocar

Muchos chōchin están hechos con washi y finas tiras de bambú, y son más frágiles de lo que aparentan.

Lo más seguro es contemplarlos sin tocarlos, evitando agarrarlos o moverlos para hacerse una foto.

Trucos para verlos de cerca

Si quieres apreciar los detalles, basta con observar desde diferentes ángulos para disfrutar plenamente del objeto.

Fijándote en los caracteres, la forma, la separación entre las tiras de bambú o cómo entra la luz, percibirás las diferencias entre los distintos lugares de origen.

No bloquear caminos ni entradas

Los chōchin de tiendas y caminos de acceso (sandō) suelen estar en zonas de paso constante.

Al hacer fotos, presta atención al lugar donde te detienes para no obstaculizar el tránsito.

Comprueba las normas de fotografía en cada lugar

En templos, santuarios, locales y recintos de eventos a veces hay carteles con normas sobre fotografía.

Aunque puedas fotografiar el chōchin en sí, puede ser necesario tener cuidado con los edificios o las personas del entorno, así que confirma siempre los carteles y las indicaciones in situ.

El flash puede molestar a otros visitantes y romper el ambiente, así que dentro de los edificios lo recomendable es evitarlo.

Dónde comprar chōchin en Japón o vivir una experiencia artesanal

Si quieres llevarte un chōchin como recuerdo de viaje o ver el proceso de fabricación, lo mejor es visitar las zonas de producción.

Gifu (ciudad de Gifu)

El Gifu-chōchin, caracterizado por sus delicados motivos realizados con papel Mino-washi y finas tiras de bambú, se puede comprar en tiendas especializadas cerca de la estación JR Gifu y en establecimientos históricos del centro de la ciudad.

Los modelos pequeños de tipo "okigata" (de sobremesa) cuestan entre 3.000 y 10.000 yenes aproximadamente, y suelen encontrarse tamaños adecuados para llevárselos al extranjero.

Yame (ciudad de Yame, prefectura de Fukuoka)

Destaca por su singular estructura llamada "ichijō rasen-shiki" (espiral de un solo hilo), que crea un efecto onírico al dejar entrever paisajes y motivos de flores y pájaros a través del hibukuro (cuerpo iluminado).

En los talleres de la ciudad de Yame hay instalaciones donde se pueden realizar visitas o experiencias de pintado, así que, si te interesa, consulta con antelación la disponibilidad y reservas en cada taller.

Resumen | Conocer el chōchin hace mucho más interesante pasear por Japón

El chōchin es una iluminación tradicional que aparece de forma natural en los pueblos y festividades de Japón.

Cumple varias funciones —iluminar, señalizar y decorar— y transmite incluso el ambiente del lugar.

Los chōchin que ves en templos y santuarios, los que decoran los matsuri y los aka-chōchin que cuelgan en la entrada de los locales tienen, cada uno, significados y aspectos ligeramente distintos.

Solo con observarlos siendo consciente de esas diferencias, los paisajes del viaje se vuelven más profundos.

Si encuentras un chōchin paseando por Japón, antes de hacer la foto, fíjate en su relación con el lugar.

El paisaje japonés visto a través de los chōchin seguro que permanecerá en tu memoria de una forma especial.

Preguntas frecuentes

R. El chōchin es una lámpara tradicional japonesa formada por un armazón de varillas de bambú o madera recubierto de papel o tela, con una luz en su interior. Aparece en festivales, templos, santuarios, restaurantes y rituales de Obon, y además de iluminar sirve como señalización del lugar y para crear ambiente.
R. Se considera que el origen del chōchin plegable se remonta al periodo Muromachi. Durante el periodo Edo se extendió junto con el uso de las velas y empezó a emplearse como luz portátil en calles nocturnas, escaparates y festivales.
R. Los chōchin de los festivales iluminan los ritos shintō y los desfiles, además de delimitar el recinto festivo. Cuando se alinean luces rojas o blancas, el ambiente nocturno y los puestos parecen integrarse, y al fotografiarlos incluir el flujo de gente aporta sensación de inmersión.
R. El chōchin rojo de un izakaya funciona como un cartel que señala que está abierto y transmite el ambiente acogedor del local. A menudo se escriben en él el nombre de la taberna o los platos, y para los visitantes representa fácilmente el aire nocturno típico de las ciudades japonesas.
R. El bon-chōchin se coloca durante Obon como guía para recibir a los espíritus de los antepasados. En el hatsubon (el primer Obon tras el fallecimiento de una persona) algunas regiones usan chōchin blancos, y la forma de decorarlos varía según la familia o la zona.
R. El Gifu-chōchin es una pieza artesanal de una de las principales zonas productoras de chōchin, conocida por su washi fino y sus delicados motivos. Está ligado a la cultura del ukai (pesca con cormoranes) del río Nagara, y sus diseños evocan el río o las noches de verano, por lo que es muy apreciado también como adorno de interior.
R. Entre los festivales con chōchin destacados están el Akita Kantō Matsuri, el Nihonmatsu Chōchin Matsuri y el Owari Tsushima Tennō Sai. Las fechas pueden cambiar cada año, por lo que conviene confirmarlas, y como las luces se encienden de noche, alojarse cerca facilita los desplazamientos.
R. El gran chōchin del Kaminarimon, en el Sensō-ji, mide unos 3,9 m de alto, unos 3,3 m de ancho y pesa unos 700 kg. Además de mirarlo de frente, observar las tallas de la parte inferior y el conjunto del portón permite apreciar detalles que no se ven en las fotos turísticas habituales.

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